El método Montessori en casa ¿Es posible?

Casita de juguete

El método Montessori en casa no solo es posible sino que es una manera ideal de educar a tus hijos fomentando la confianza en sí mismos y su autoestima.

Para Maria Montessori, uno de los aspectos más importantes en la educación de los pequeños es fomentar el desarrollo de su autonomía. Los niños y niñas, desde las primeras edades, observan al adulto y aprenden de sus conductas a través de la imitación. Es por eso que es tan importante que compartamos con ellos las tareas cotidianas, primero, dejando que nos vean hacerlas y, posteriormente promoviendo su participación en ellas.

Para poder llevar a cabo este proceso, los adultos, en  muchas ocasiones, tendrán que hacer un primer esfuerzo por cambiar las percepciones que tienen sobre sus hijos y lo que estos son capaces de hacer. Confiar en sus habilidades y darles la seguridad necesaria para que ellos también lo hagan.

Sabemos que los niños y niñas no se desarrollan todos de la misma manera y a la misma vez, sino que cada uno sigue sus propios ritmos. No obstante, hay ciertas etapas del desarrollo que, a nivel orientativo, nos pueden servir para saber qué le podemos pedir a nuestro hijo y qué no (siempre teniendo en cuenta que hay que ser flexibles y no obsesionarnos demasiado).

«No es verdad que yo haya inventado este método. Yo he estudiado al niño, he tomado lo que el niño me ha dado y expresado, y eso es lo que es llamado el Método Montessori»

Maria Montessori

Podemos tener en cuenta las siguientes orientaciones:

A los 2 años: 

  • El  equilibrio y la movilidad aumentan
  • Sube y baja escaleras
  • Aprende a correr y saltar
  • Empuja, levanta y tira de los objetos
  • Aprende a dar patadas a diferentes objetos que no esten en movimiento
  • Comienza a manipular objetos pequeños
  • Desarrollo de la coordinación mano-ojo
  • Se inicia el desarrollo del sentido de sí mismo
  • Miedo a la separación de los padres
  • El aprendizaje se genera a través de los sentidos
  • Suelen atribuir vida a objetos inanimados
  • Mejora importante de su memoria
  • Obedece órdenes y comprende el mensaje del adulto

A los 3 años:

  • Mejoran sus habilidades físicas
  • Camina, corre y se vuelve más atrevido
  • Desarrolla más habilidades de motricidad fina
  • Es capaz de trepar
  • Los dibujos empiezan a reproducir formas reconocibles
  • Se describe a sí mismo
  • Empieza a hacer amigos y compartir el juego
  • Deseo de independencia
  • Gran imaginación
  • Incremento de la memoria  corto plazo
  • Comienza  identificar situaciones del pasado y del futuro 
  • Rápido incremento del lenguaje
  • Plantea preguntas constantemente

A los 4 años:

  • Se muestra muy activo
  • Empieza  a controlar  mejor sus movimientos
  • Responde a las instrucciones de los adultos
  • Empieza a subir y bajar escaleras con los dos pies de manera alternativa
  • Desarrollo de las habilidades de motricidad fina
  • La amistad es cada vez más importante
  • Distinguen sin dificultad lo que hacen otros de lo que hacen ellos
  • Habilidades sociales  muy desarrolladas
  • La comprensión tiene más en cuenta los símbolos, las imágenes mentales y los diferentes lenguajes
  • Comienza a leer y escribir

A los 5 años:

  • Ha desarrollado la compostura y ya no necesita tanto movimiento
  • Disfruta de actividades que implican mayor coordinación y habilidad
  • Buen control de la motricidad fina
  • Disfruta de los juegos de construcción
  • La amistad se vuelve más estable
  • Se desarrolla la conciencia
  • Son capaces de comprender y seguir las reglas y normas de los juegos
  • Cada vez entiende más las relaciones
  • Comienza comprender procesos complejos
  • Habla fluida 
  • Desarrollo de la lectoescritura

Espacio adaptado al niño​

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta a la hora de trabajar el método Montessori en casa es que el hogar esté adaptado a nuestros hijos e hijas. Es evidente que si queremos que desarrollen su autonomía y que cada vez vayan haciendo más cosas por sí solos, tenemos que favorecer que tengan acceso a los materiales y elementos que van a hacer esto posible.

Para conseguir este objetivo, una buena idea es ponernos a la altura del niño para ver el entorno que nos rodea desde su perspectiva; esto nos hará ser conscientes de las dificultades que se le pueden presentar a l ahora de moverse libremente por el espacio.

A partir de este punto, deberíamos tener en cuenta:

  • Que cuantas más cosas mejor, estén a la medida del niño.
  • Que nuestro hijo pueda compartir con nosotros tanto tiempo como sea posible (realizando diferentes actividades y diversos momentos del día)
  • Que el niño o niña tenga libertad siempre dentro de unos límites (que pueda moverse libremente pero que hayan ciertas normas)
  • Que se implique en la vida familiar (el niño tiene que aprender a jugar solo y a tener su espacio, pero también tiene que compartir con los adultos ya que se aprende, fundamentalmente, a través de la observación y la imitación)
  • El entorno tiene que atender las necesidades de nuestros hijos en las diferentes etapas de su vida 
  • Implantar una disciplina positiva (ser estricto enseñando a tu hijo a hacer las cosas bien es mejor  que castigarlo cuando las hace mal)

La importancia del tiempo

El tiempo (o la falta de éste) es, en muchas ocasiones, una constante en las vidas de los adultos. Nuestro día a día está lleno de obligaciones y actividades que hay que hacer en un horario concreto, lo que nos pone, muchas veces, en situaciones de estrés en las que acabamos resolviendo las diferentes tareas de manera automática. En este contexto, parece evidente que dejar a los niños y niñas el tiempo necesario para que hagan por ellos mismos determinadas tareas, se convierte en algo casi impensable.

Hay que ser realistas y admitir que no siempre vamos a poder permitirnos que los peques lo hagan todo, respetando sus ritmos, y sin presionarlos. No obstante, no podemos dejar que este ritmo frenético nos domine durante todo el día, los siete días de la semana. Tenemos que buscar momentos para nosotros y para nuestros hijos y disponer del tiempo que necesitan los pequeños para desarrollar su autonomía a  través de  diversas actividades de la vida cotidiana.

Los fines de semana son un buen momento para decidir tomarnos las cosas con más tranquilidad, por lo tanto, es recomendable no llenarlos de obligaciones autoimpuestas por nosotros mismos. Es cierto que tenemos que cuidar el tiempo de ocio en familia, organizar actividades al aire libre, encuentros con amigos, con otros familiares, … pero también tenemos que aprender a disfrutar de estar en casa y de los momentos de relax (y de aprendizaje) que se generan en ella. Tenemos el tiempo y hay que aprovecharlo, así que propongámonos actividades con nuestros hijos que les permitan ir desarrollando su autonomía, permitámosles intentarlo, equivocarse y volverlo a intentar ya que la la experiencia es la base del aprendizaje.

Algunas actividades que podemos hacer en casa (basándonos en el método Montessori)

Actividades de la vida cotidiana:

  • Hacer la cama: Conviértelo en un juego estirando con tu hijo el edredón sacudiéndolo hacia arriba y abajo.
  • Ordenar su ropa: Prueba  dejar su ropa en un montón y hacer que la organice según el tipo de prenda, el color… Si tienes un mueble a su medida, pídele que lo guarde.
  • Recoger los juguetes: El hábito del orden se  tiene que aprender y, para ello, los adultos somos un modelo fundamental. Tenemos que dar valor al orden para que nuestro hijo también se lo dé, así como favorecer este mediante muebles de recogida o cajas que permitan al niño o  niña organizar los juguetes. Podemos rotular o poner una imagen en los diferentes cajones para que sea más fácil clasificar los juguetes (una idea es proponer al niño o  niña que él mismo haga el dibujo o lo pinte). 
  • Vestirse: poco a poco, a medida que el niño vaya creciendo, tenemos que dejar que se vista solo. Los pantalones pueden ser una prenda fácil de poner y por la que podemos empezar. Si le dejamos elegir su ropa, entre unas pocas propuestas que le demos, se sentirá más implicado en el proceso.
  • Bañarse: A la hora del baño le podemos enseñar como tiene que lavarse, asegurándonos que lo haga correctamente y estando allí con ellos. Este momento siempre es muy divertido para los pequeños ya que disfrutan mucho del juego en el agua. 
  • Poner/quitar la mesa: Cuando llegue a la mesa podemos pedirle que nos ayude a llevar las cosas  a la mesa para comer y colocarlas en el lugar adecuado.
  • Comer solo/a: Cuando el niño empieza a desarrollar la coordinación ojo-mano ya puede empezar a comer solo. Es importante ofrecerle utensilios adecuados, que le hagan la tarea más fácil (tenedores que pinchen bien, cucharas que no sean muy gruesas, vaso con la base ancha para evitar que se vuelque con facilidad, …)
  • Ayudar en la cocina: Si disponemos de torre de aprendizaje será una herramienta perfecta para este fin, si no, una silla o alza puede servirnos, siempre avisando al niño o niña de la importancia de estar quieto para no caerse. Hacer la mezcla de ingredientes, remover, exprimir fruta, aclarar los platos, … Son actividades que les encantará hacer con nosotros.
  • Barrer o limpiar las migas: Con una escoba y un recogedor a su medida, se le puede pedir que recoja las migas después de comer o si se le ha caído algo al suelo mientras jugaba.
Que puedo hacer con mi hija

Otro tipo de actividades:

  • Actividades de lengua: Tanto para desarrollar el lenguaje oral (juegos de palabras, canciones, rimas, adivinanzas, frases locas, trabalenguas, …) como el escrito (trabajo de la motricidad, seguir líneas sobre un papel, hacer cenefas, todo tipo de actividades que trabajen el movimiento de pinza de los dedos, reconocer las letras, componer palabras con letras de madera, distinguir el sonido por el que empieza una palabra, picar palabras según sus sílabas, …)
  • Actividades de matemáticas: Contar objetos, repartir materiales entre diferentes personas para que todas tengan lo mismo, hacer series, organizar diferentes objetos según sus cualidades, ordenar por medida, reconocer diferentes formas geométricas en su entorno, …
  • Actividades sensoriales: mientras estamos cocinando, dejarle oler diferentes alimentos, reconocer e imitar los sonidos de los animales, ofrecer una palangana con diferentes materiales para manipular, probar alimentos que sean de diferentes sabores (dulce, salado, ácido y amargo), juegos con la luz/sombras/colores translúcidos, …
  • Actividades de ciencia y conocimiento del entorno: Salir al campo y dejar que experimenten con los diferentes elementos que encuentren, descubrir las cualidades de materiales naturales (madera, metal, piedra, corcho, …),  experimentar con el agua y ver los materiales que flotan y los que no lo hacen, plantar una semilla y ver su crecimiento, cuidar una planta o animal que tengamos en casa.
  • Actividades de arte: dibujo libre con diferentes materiales (rotulador, pinturas, ceras, …), materiales para modelar (barro, plastilina, pasta de sal, …), recortar figuras y pegarlas para componer alguna obra, pintar un dibujo siguiendo unos criterios, hacer manualidades, …

Esto solo son algunas ideas de actividades que podéis hacer con vuestros hijos en casa. Habéis visto que no requieren de grandes materiales ni mucha elaboración, solo del tiempo necesario para dedicarnos a ellas. Ya veréis como vuestros peques disfrutan de todas ellas y pasan un buen rato, a la vez que van desarrollando su autonomía y diferentes tipos de aprendizajes.

¿Quieres más información?

Si quieres profundizar más, tanto en el método Montessori como en diferentes tipos de actividades para llevar a cabo con los niños y niñas entre 0 y 6 años, te dejo aquí algunos enlaces de libros que hablan sobre este tema.